El año pasado estuvimos a cargo del control de una excavación de 8 metros para un centro logístico en la zona de La Pampa, justo donde la terraza costera empieza a perder humedad y gana salinidad. La excavadora avanzaba y el material pasaba de arena limosa a un estrato cementado con sales que nadie esperaba encontrar tan somero. Tuvimos que ajustar la frecuencia de lecturas de inclinómetros y reforzar el monitoreo geotécnico de excavaciones en Alto Hospicio porque la pared norte empezó a mostrar desplazamientos que, aunque milimétricos, activaron las alarmas del equipo. En Alto Hospicio, el perfil típico alterna arenas eólicas con horizontes de costra salina que se comportan distinto al excavar, y eso obliga a tener instrumentación redundante y criterio local para interpretar los datos. Muchas veces complementamos la campaña con un ensayo CPT para verificar la continuidad de esos estratos duros antes de definir la frecuencia de monitoreo.
En Alto Hospicio la estabilidad se juega en la interfaz arena-costra salina: ahí concentramos el 80% de la instrumentación.
Metodología y alcance
El núcleo del sistema que usamos en Alto Hospicio son estaciones totales robóticas Leica con precisión angular de 1 segundo, apuntando a prismas adheridos a la cara del talud y a edificios vecinos si los hay. En paralelo instalamos inclinómetros verticales con sensor MEMS cada 50 centímetros a lo largo del casing, porque la experiencia en Alto Hospicio nos enseñó que las deformaciones suelen concentrarse justo en la interfaz entre la arena limpia y la costra salina, no en la base de la excavación como uno esperaría. Las lecturas se toman cada 4 horas durante la fase activa de excavación y se procesan contra una red de puntos fijos materializados fuera de la zona de influencia. En suelo hospiciano, donde el viento puede mover una estación mal anclada, todo el sistema de referencia va sobre pilotes hincados al menos 2 metros para garantizar que el datum no se mueva ni un milímetro durante las semanas que dura la faena.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta el monitoreo geotécnico de una excavación en Alto Hospicio?
Depende de la profundidad, duración de la campaña y cantidad de instrumentos. En Alto Hospicio, una campaña típica de 4 a 8 semanas para excavaciones de entre 5 y 10 metros tiene un rango de $347.000 a $1.114.000, incluyendo instalación, lecturas periódicas e informes.
¿Cada cuánto se toman las lecturas durante el monitoreo?
En fase de excavación activa tomamos lecturas cada 4 horas. Cuando la excavación llega a cota de fundación y se está hormigonando, espaciamos a una lectura diaria, manteniendo la frecuencia hasta el relleno del trasdós.
¿Qué instrumentos usan y por qué no solo topografía?
Usamos estación total robótica para desplazamientos superficiales e inclinómetros MEMS para perfiles de deformación en profundidad. La topografía sola te dice que el borde se movió, pero el inclinómetro te muestra si el movimiento ocurre a 2 o a 6 metros de profundidad, que es justo lo que necesitás saber en Alto Hospicio por el tema de las costras salinas.
¿Qué pasa si se superan los umbrales de alerta durante la excavación?
Emitimos una alerta inmediata al ingeniero responsable con la magnitud del desplazamiento y la profundidad donde se concentra. En paralelo sugerimos medidas correctivas como reducir la altura de banco, instalar puntales o acelerar el hormigonado, según lo que indiquen los datos.
¿Se puede monitorear una excavación que ya está hecha?
Sí, aunque lo ideal es instrumentar desde el inicio. Si la excavación ya está abierta, instalamos los inclinómetros en perforaciones hechas desde la superficie del talud y los prismas en la cara expuesta. El dato de partida será el estado actual, y desde ahí medimos la evolución.